Ama De La Noche

Febrero 22, 2009

El juego de la silla

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La historia de una pareja practicamente perfecta:Ella es un poco exhibicionista y el un voyeur.Romantico¿no?

Fecha: 2003-09-16
El juego de la silla

Hace unas semanas, mi esposa Elena y yo asistimos a una fiesta en la casa de un amigo suyo. Era algo informal, nada de etiqueta y mucha bebida y comida. Había aproximadamente allí 15 ó 14 parejas, todos casados y sobre los treinta. Era un fin de semana festivo y todos estábamos un poco mas alegre de los normal gracias a la bebida. El anfitrion había hecho los arreglos para que aquéllos que vivieramos en “el más allá” pudieramos dormir en su casa. Esto hizo que la gente se deshinibiera bebiendo un poco más de lo normal.

Mi esposa estaba un poco achispada. Se podía decir que estaba coqueteando y riéndose con todos los hombres. Elena llevaba una falda corta tableteada, mostrando dos tercios de sus bien torneados muslos. La parte superior era un top pegado que gracias a la ausencia de sujetador marcaba sus pezones y dejaba libres sus tetas que aunque abundantes y duras saltaban con cada movimiento brusco que ella efectuaba. Este pequeño show no pasaba desapercibido en la mayoría de los hombres de la casa.

Elena es un poco exhibicionista y yo un voyeur por lo que no sólo no me molesta que enseñe sus encantos sino que la animo a ello, pues tanto ella como yo nos excitamos. Yo sabía que estando ella achispada no tardaría mucho en dar un pequeño show, quizas con sus sexys tetas y sus pezones hinchados, quizas con su culo respingón, pues a pesar de la bebida ella era consciente de su provocación y esto la excitaba.

Efectivamente ella quería empezar el show y me lo expresó con una pequeñá sonrisa y un pestañeo que indicaban ” estoy dispuesta a presumir para ti” yo devolví su signo con una sonrisa de aprobación, mientras en mi interior no podía dejar de sentirme orgulloso de una mujer como esa.

La fiesta continuo. Elena estaba seguía excitada y no paraba de coquetear con unos y otros . Ella estaba todo el rato riéndose y pasandoselo muy bien. Con el paso del tiempo sólo nos quedamos en la fiesta las parejas que debido a la distancia de nuestros hogares nos quedaríasmos a pernoctar allí. En un momento determinado de la noche, todas las mujeres parecían haber desaparecido del cuarto principal donde estabamos reunidos. Despues de un largo rato apareció Susana, nuestra anfitriona y nos dijo “me alegro de que todos vosotros decidierais quedaros a dormir en mi casa, y quiero invitaros a participar en un pequeño juego. Yo he hablado con vuestras esposas y ellas están conformes si vosotros lo estais. Os aseguro que será muy divertido para todos”.

A continuación entraron nuestras esposas y Elena vino derecha a mi

“Cariño te va a gustar”, me dijo mientras me sonreia melosa. “Susana quiere que jugemos al juego de las sillas.”"¡Todo este misterio para el juego de la silla!” le dije asombrado.

“Bueno, no es el juego tradicional de las sillas precisamente” me dijo sonriendo picaramente ” se trata del juego de la strip-silla. Todos los maridos se ponen desnudos y se sientan en las sillas. Las esposas desfilan alrededor de las sillas mientras la música música suena. Cuando la música detiene ellas tienen que sentarse en un asiento, sobre el regazo del hombre que este sentado en esa silla. Alguna esposa se quedará sin sentarse , esta pierde una prenda que deberá quitarle el marido impar que está con la musica. Esto continua así hasta que todas las esposas estén desnudas”.

“¡Estupendo, ahora esto hace que la fiesta sea realmente interesante!” dije espontáneamente

“Yo estoy listo para jugar… Si tu lo estas”? Elena confirmó, con una mirada seductora en sus ojos.

“No tan rápido” mi esposa me avisó . “Susana dice que, algun marido le excita tanto que otra esposa esté en su regazo desnudo que intenta penetrarla disimuladamente. Rrecuerda que esto se hace casi sin luz”. “Estas seguro que no te importaría que uno de estos chicos, sintiendose excitado, intentara introducir su cosita dentro de mi ?”

¿”No estarías celoso ,…. si este tipo de cosa me pasara a mí?”

“Parece divertido”! exclamé “Elena cariño, yo adoro que te exhibas para otros hombres, eres tan sexy que sería un pecado que solo yo pudiera disfrutar de tu belleza . Creeme, estoy tan excitado que no veo el momento de que el juego comience”.

“Para que quieres jugar entonces, para verme exhibiendome desnuda delante de otros hombres o para tener el derecho de follarte otra esposa”? Ella preguntó

“¡En absoluto!”,mentí “yo estoy de acuerdo en jugar porque quiero verte exhibiendote para mi, ese es todo”

“Eso es estupendo”! dijo Elena “Porque yo me ofrecí a que tu fueras el marido impar , el que se encarga de la música y quita las prendas.”

¡Mierda! Pensé para mí. Yo que tenía una oportunidad finalmente para divertirme y Elena me envía a la parte mas aburrida del juego. Después de un rápido cálculo mental acerca de este nuevo desarrollo decidí estar de acuerdo. Después de todo, yo estaría desnudando a las esposas de los demas. Ésto también podría ser divertido. Pero más alla de esto yo estaría libre para mirar a mi exhuberante esposa desfilar exhibiendose desnuda delante de un grupo de machos excitados y sin posibilidad de ocultarlo. Yo ya estaba poniendome a cien simplemente de pensarlo.

Susana, la anfitriona consulto rapidanmente sobre quien participaría y sólo una pareja decidió salirse . El resto estaba deseoso jugar . Nos instalamos en el comedor, con 8 sillas en un circulo grande en el centro de la habitación. En el medio había una pequeña mesa de madera. Todos los maridos se desnudaron mientras Susana me daba instrucciones de cómo usar el C/D y seleccionamos un poco de música.

Elena parecía estar caliente antes de empezar. Ella se puso detrás de mí y me besó en el cuello.

Susurró una pregunta en mi oido “¿Quieres que sea la primera?, ¿la primera en perder alguna prenda? Yo puedo perder a propósito si tu quieres”

“¿Harías eso por mí”? le susurré “quiero que pierdar tu top y enseñes tus tetas para mi”

Elena me sonrió juguetona y se unió a las otras mujeres en el centro de la habitación, al mismo tiempo que los maridos ocupaban su sitio en el circulo de sillas. Se bajaron las luces pero a pesar de ello se apreciba que algunos de los chicos estaban empalmados antes de empezar el juego.

Nosotros habíamos escogido una salsa como primera cancion y las esposas comenzaron a bailar alrededor de las sillas durante un par de minutos. Susan, la anfitriona, me había dicho que aguantara la música al menos 2 o 3 minutos antes de la parada abrupta. Yo mantuve mi dedo temblorosamente en el botón todo el tiempo mientras disfrutaba, junto con los otros maridos, de nuestras esposas bailando alrededor del cuarto.

De repente detuve la música. Hubo una alocada lucha por los regazos de los maridos. Mi esposa lo intento pero sin sin mucha convicción.

“Tu pierdes Elena” Susana gritó a traves del el cuarto “Ahora tienes que quitarte una prenda y decirle al discjokey qué prenda es para que el te la pueda quitar.”

Mi esposa vino y me dio un gran beso. Tenía una mueca diabólica.

“Yo me quitaré el top” Elena anunció con una gran sonrisa.

Elena levantó sus manos en alto por encima de su cabeza. Yo, con un movimiento veloz, le saqué el top por su cabeza .

El cuarto prorrumpio en aplausos entre nerviosos y excitados, y allí estaba Elena, de pie en el centro, con sus grandes pechos y los pezones rosas hinchados y a la vista de todos. Ella lucía orgullosa como una diosa. Las líneas que el biquini le había marcado resaltaban el contorno blanco de sus tetas y las hacía mas apetecibles si cabe. Ella agitó su pelo de en un modo sensual, y comenzo otra vez el desfile de las esposas.

Yo empecé con la música de nuevo. Mis ojos estaban fijos en mi preciosa esposa mientras daba vueltas. Sus tetas se movían bailando con cada paso. Cada vez que ella pasaba a mi lado me sonreia, estaba disfrutando, era el centro de atención de todos los maridos, los cuales no le quitaban ojo y comenzaban a demostrar lo mucho que les excitaba haciendo subir sus pollas erectas en la oscuridad. Cuando volví a parar la música fue Sonia la que se quedo sin un regazo donde sentarse.

Elena terminó sentandose en Javier, un compañero de trabajo que ella conocia pero que no le gustaba mucho. Con las prisas mi esposa se había sentado justo en sus rodillas . Javier le susurro algo al oido y mi esposa comenzo a reirse y se movio hacia atras en su regazo.Desde mi posición y debido a la poca luz no podía apreciar bien la escena pero algo le estaba haciendo bajo la falda pues mi esposa abrió la boca suavemente y dejo de reirse. Sonia, la chica que se había quedado sin sitio vino a mi y me pidió que le quitara sus zapatos. Yo me tome mi tiempo al quitarle los despacio y mientra le danba un pequeño masaje en los pies. Cuando miré a mi esposa noté que Javier estaba masajeando las tetas de mi esposa sin ningun recato. Ella parecía disfrutarlo. Estaba apoyándose atrás en él, y no parecía ofrecer ningún tipo de resistencia. Los ojos de mi esposa estaban cerrados y tenía una clara expresion de placer en su cara. Javier también mostraba una gran sonrisa de placer mientras continuaba masajeando sus tetas y jugando con sus rosados pezones hinchados.

El juego siguió durante algún tiempo y varias esposas perdieron sus zapatos. Dos esposas habían perdido sus tops y habían estado bailando sólo con sus sostenes. Cada vez yo paraba la musica y miraba a Elena ella estaba en el regazo de un tipo diferente. A menudo ellos la hacian botar en sus regazos para observar sus tetas ir de arriba abajo y hasta hacerlas rebotar. Esto parecía gustarle a cada hombre que en el cuarto tenía una oportunidad de tener sentada a mi esposa en su regazo al tiempo que las magreaban y tiraban de sus pezones muy hinchados para entonces. Ella parecía que realmente estaba disfrutando el momento. A veces me miraba y me daba una sonrisa y un pestañeo.

La vision era muy excitante para mí. Mi polla estaba dura como una piedra . Mientras yo conseguía alguna que otra recompensa quitando la ropa a las otras esposas aquí y alla, eran los otros maridos en las sillas los que estaban divirtiéndose realmente.

Ellos estaban sobando con sus manos a los tops, sujetadores y tetas de las esposas al tiempo que frotaban sus miembros contra las entrepiernas de las mujeres . El sobeteo era gratis para todos y a nadie parecia importarle que su pareja se restregara con unos y otros.

Mi centro de atención estaba en mi propia esposa y el show que en directo estaba realizando para mi. Ella estaba imponente y realmente deshinibida y excitada. En una de las rondas aterrizó en el regazo de su jefe, Francisco. Cuando los miré pude ver a Elena botar en su regazo. Francisco tenia sus manos bajo la falda de mi esposa y parecía que masajeaba su trasero. Cuando Elena boto de arriba abajo note como ella cerraba los ojos y apretaba la boca, algo le estaba pasando. También me fije en que no sé qué se movía más… las tetas de mi esposa …o la barriga de su jefe.

En el siguiente round Elena perdió de nuevo y pidió que yo le quitara sus bragas. Me agaché, me puse de rodillas delante de ella e introduje mis manos bajo su falda , mi esposa bruscamente alzó su falda y me dio una sorpresa. Las bragas estaban a un lado mostrando totalmente su húmeda raja y los labios grandes y rosados. Yo alcancé a tocarle excitado su coño y estaba húmedo, empapando, casi goteando.

” Parece como si alguien te hubiera hechado un polvo” le susurré.

“Fue Javier quien me hizo esto”. Ella confesó “Cuando yo me sentaba en él, aparto mis bragas. Entonces puso si gran verga en el camino correcto y con ayuda de sus manos aparto mis labios dejando que su polla se introdujera en mi coño. Luego comenzó a mecerse suavemente. Al principio no supe que hacer pero decidí dejarlo hasta que comenzase la música otra vez “

“Javier? no es el tipo que piensas que es una serpiente pervertida ” le pregunté.

“Sí, ése es él. Yo no supe qué hacer. Yo sé que tu querias que me exhibiese como una pequeña zorra para ti por lo que pensé que no importaba si le permitia follarme sólo un poco. ¿No está enfadado,verdad?”

“Yo no estoy enfadado” le susurré al oido “Sólo espero que nadie lo halla notado.”

“Siento decirte que creo que todos lo notaron” Elena comentó con cara de niña mala” Esa es la causa de que después todos ellos comenzaron a hacer lo mismo cuando me sentaba en sus regazos, introducian sus pollas en mi rajita aprovechando los botes, incluso Ricardo se corrio a chorros allí mismo, y mi jefe ademas aprovechó para introducirme un dedo en mi ano mientras saltaba sobre su polla . Yo pensé que ése es lo que tu querías que me hicieran, por lo que les permití hacer de todo mientras yo me sentaba en sus regazos.

Tu querías que todos disfrutaran de las maravillosas tetas de tu esposa y yo les he dado la oportunidad de follarme un poco. ¿Está mal lo que he hecho?” me dijo con cara compunjida.

“No, has hecho lo correcto. Sólo que no lo esperaba tan rápido” yo la aseguré “No importa lo que pase, yo todavía te amo.”

Continuamos con el juego y en la siguiente ronda Elena perdió de nuevo. Mi esposa pidió que yo le quitara sus zapatos y mientras lo hacía ella me susurro “Cariño, yo quiero ser la primera en quedarme totalmente desnudo y así poder presumir para ti” . “Quiero que veas sus pollas hinchadas y rojas introducirse en mi coño”. “Quiero que les veas follarme en sus regazos” ¿Tu deseas eso cariño ? ¿Quieres que todos me vean desnuda y tengan el derecho de follarme?

“Sí, Elena, quiero que comience el show para mi”. La animé.

Un par de rondas después ella perdió de nuevo y yo le tenía que quitar su falda. Ahora mi esposa estaba desfilando descaradamente alrededor del cuarto totalmente desnuda. Elena lucía preciosa. Ella tiene unas piernas largas y un culo redondeado y listo para ser masajeado. Sus grandes pechos destacaban con los rosasdos pezones hinchados. Mi esposa tiene un bronceado solo cortado por la línea del cordón del biquini, el color canela de su piel hizo que los triángulos blancos resaltaran la blancura de sus lugares prohibidos mostrándolos lujuriosos, expuestos a las miradas ansiosas de aquellos que estaban a punto de probar la miel de su lujuria.

Cuando la música empezó, Elena lucía fantástica mientras bailaba alrededor del círculo de hombres, aunque para entonces, estos eran como salvajes esperando poder ensartar esa hembra en sus lanzas.

Sus tetas bailaron y rebotaron con cada paso. Cuando la música se detuvo pude ver que se sentó en el regazo de Enrique.

Enrique es nuestro vecino de puerta. Él la había sentado pegado a su estómago y me pareció que había introducido rapidamente su polla en el coño de mi esposa. Elena se estaba meciendo rítmicamente mientras Enrique masajeaba sus tetas. Por la expresion de su cara, ella también estaba disfrutando el momento. Yo me tomé mi tiempo en quitar el sostén de la esposa que perdió y de paso aproveché para masajearlas un poco.

Una vez más, empezó la música y miré con gran deleite como mi esposa bailaba desnuda alrededor del cuarto. Cada vez eran mas y mas las esposas que se estaban quedando sin ropa provocando la natural alegría de los esposos. La siguiente vez que la música se detuvo, mi esposa se sento en el regazo de su jefe una vez más. Aprecié como él se movía rapidamente para introducirle su pene al tiempo que acariciaba sus tetas, tirando fuertemente de sus pezones hinchados. Su otra mano estaba de nuevo en su ano y yo estaba seguro que él le estaba introduciendo algún dedo por allí. Elena tenía una mirada de profunda lujuria en su cara. Mientras me dedicaba una sonrisa, pasandose la legua por sus labios, bajo las manos entre sus piernas para masajear las pelotas de su jefe.

La música empezó y se detuvo una y otra vez. Yo mientras intentanba tener algun tipo de recompensa desnudando las esposas. Todas ellas parecian que estaban consiguiendo su ración de sexo con todos los chicos.

El hecho de que mi esposa Elena permitiera que todos los maridos la penetraran y jugaran con sus tetas me tenía magnetizado. Ella parecía que realmente estaba disfrutando del guión y por ende yo tambien. Ésta era el show más excitante que yo podía imaginar.

Después de un buen rato de jugando, todas las esposas estaban finalmente desnudas. Yo podía decir que mientras quitaba las prendas a las chicas, alguna de ellas había sido recientemente penetrada como mi esposa . Cuando todos estaban desnudos, la anfitriona sugirió que siguieramos unas vueltas mas, “solo para divertirnos” dijo mientras sonreía pícaramente. La mayoría de las esposas habían sido penetradas un poco, como Elena al principio. Algunas de ellas se resistían, pero otras permitían que las penetransen consiguiendo correrse varias veces.

Elena, estaba permitiendo a los tipos hacer cualquier cosa que ellos quisieran. A las 2 horas de empezar el juego decidimos dejarlo.

Elena y yo aceptamos una invitación para dormir arriba en el piso superior. Yo no veia el momento de quedarme a solas con mi esposa en la alcoba.

“Te quiero” le dije “Has estado magnifica esta noche.”

“¿Tu no estas enfadado ?” me preguntó.

“¿Por qué iba a estar enfadado”? inquirí.

Elena tomó mi mano y la descansó en su húmedo coño, hinchado y caliente.

“Me he podído pasar un poco ” Elena confesó “Cada hombre que había en el cuarto introdujo por lo menos dos veces su polla en mí, quizá más. ¡ Creo que todos me vieron hacerlo! Las esposas notaron que sus maridos estaban masajeando mis tetas y follándome. ¿No estas enfadado ? Tu dijistes que yo debía ser una esposa complaciente y es lo que yo pude sentir al permitirles sobar mis tetas y introducir sus pollas en mi un ratito. Así que lo hice para ti, darte una exhibición

. Yo permití a mi jefe hacer lo que quiso conmigo. También algunos de los tipos lanzaron un chorrito de su semen en mí!”

“Sus corridas estaban calientes, goteaban por mis piernas abajo mientras yo bailaba alrededor de el cuarto. Yo estaba esperando que eso pasara para que pudieras verlo. Te vi mirarlos mientras ellos me penetraban con sus grandes pollas . Yo les permití que todos me penetraran y me introdujeran sus dedos por el culo todo el tiempo que quisieron. Pero todo lo hice por que te quiero, todo el espectáculo era para ti.

“No estoy enfadado” le dije ” Estoy entusiasmado”

“Entonces cómeme” casi me ordenó. “Muéstrame que no estas enfadado comiéndote mi coño caliente que tiene todo su jugo húmedo para ti.”

Yo bajé la cabeza inmediátamente y empecé a lamerle como nunca lo había hecho. El pensamiento de lamer el sonrosado y dolorido clitoris de mi esposa, caliente aun despues de haber sido follada por varios hombres me excitaba como nunca antes lo había hecho. Mi esposa estaba llena con los jugos de todos, lo que aumentaba el morbo. Ella se corrió dos veces casi de forma inmediata.

Yo quería follármela. Estaba loco de deseo. Monté a mi esposa al estilo misionero y empecé a bombear, pero su vagina estaba demasiado lubricada y abierto para crear cualquier fricción. Saqué mi polla fuera y comence a masturbarme. Al mismo tiempo empece a masajear sus tetas pero ella se quejó diciéndome que estaban demasiado doloridas. No importó, los pensamientos e imágenes de la fiesta volaban por mi mente y antes de darme cuenta ya me había corrido en mi propia mano.

Elena se agachó y susurró en mi oreja “Te quiero cariño”.

Después de que una pausa ella continuó… “Susana me dijo que ellos están pensando en montar otra fiesta el próximo mes. Parece ese es el tiempo que ellos necesitan para un nuevo juego que se llama el TRABALENGUAS.

“¿Te apetecería ir?” Me pregunto Elena

“No me la perdería por nada del mundo”

Hasta la próxima fiesta.

Febrero 17, 2009

SARA

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La historia de un sumiso que cuenta como se inició de forma paulatina y definitiva:

Relato enviado por matrixbcn. de Barcelona.

Antes de internet no sabia nada del bondage, y poco del sadomasoquismo, ni
de la dominación, ni de fetichismo…¡Cuantas puertas se me han abierto!

Empezó como un juego, para masturbarme, viendo fotos como un loco,
descargando videos, luego entrando en chats, simulando ser muchas veces lo
que no era…por cierto, me llamo Juan y tengo 27 años. Un tio del montón,
vaya. Pero con muchas fantasias en la cabeza, que poco a poco iban
devorándome el cerebro. Entonces empecé a gastarme dinero en el tema, que si
revistas, que si webs de pago, en algún SexShop incluso había comprado
alguna prenda de látex, etc…

Me gustaba este mundo. Solo faltaba encontrar a alguien con quien llevarlo a
la práctica, y eso era lo difícil. ¿Cómo acceder a alguna Ama? pagando, pero
no era mi intención, todo este mundo era mi secreto, y mis fantasías sólo
eran para mi, no podía compartirlas, pues me daba vergüenza que alguien
supiera todo lo que me pasaba por la cabeza. Hasta el día.

Me levanté como siempre, ducha, traje, y hacia el banco, donde trabajaba de
apoderado. Cada vez que entraba una clienta me la imaginaba vestida de
látex, en plan Dómina… que enfermizo, cuanto más tiempo pasaba peor me estaba
poniendo, por lo que al finalizar la jornada decidí coger el coche e irme a
Barcelona, de compras a algun sexshop, para aliviar mi sufrimiento.

Llegué sobre las ocho de la noche, y fui directo al grano. Entré en el
garito, y fui directamente a la zona sado. DVD´s, revistas, aparatos… era la
gloria, imaginaba quedarme encerrado en un sitio como ese.. mmm, sería
maravilloso. Compré un par de DVD, un ballgag bastante grande, y otro gag
que se hinchaba, que ya había visto por internet. En casa ya tenía esposas,
cuerdas, y un catsuit de latex negro. Cuando fui a pagar la chica de la caja
me sonrió maliciosamente, y yo estaba muy avergonzado, y no se me ocurrió
nada más que decirle que eran para mi novia…¡ja! Que más quisiera yo.

Luego fui a cenar a un buen restaurante, más tranquilo por la compra que
había hecho, y por lo bien que lo pasaría esa noche, aunque fuera solo.
Selfbondage se llamaba. Y me excitaba mucho.

Curiosamente, en la barra del restaurante vi la empleada del sexshop, con
una amiga tomando una copa. Cuando salí intenté que no me viera, pues me
había vuelto a poner muy nervioso con su presencia… que vergüenza.

Cogí el coche y me fui camino a casa. Ni me di cuenta de que me seguían.
Sólo cuando llegué, e iba a entrar el coche en el parking, fue cuando vi que
me hacían luces. Giré la cabeza, y oí una voz femenina que me decía algo.
Con cautela me acerqué al coche y allí estaba la empleada del sexshop!!! A
120 km. de Barcelona. Le pregunté con voz temblorosa que si tenía algún
problema, y me respondió que no.

-Me gustas, y tambien tus gustos.

Me quedé atónito. Descolocado. No estaba acostumbrado a que me “atacaran”
tan directamente. Cabe decir que mi vida sexual es bastante agitada, pues
las chicas consideran que no estoy mal, pero NUNCA ninguna conoció mi
secreto.

-¿Me invitas a una copa?

Rápidamente olvidé lo de “los gustos” y le dije que si, que adelante, pues
la chica estaba bastante buena.

Entramos en mi casa, la invité a una copa, y estuvimos hablando toda la
noche. Yo dejé la bolsa con “mis compras” en la cocina, y me olvidé de
ellas. Ella, Sara, hablaba del sexo con una naturalidad espantosa, y me
contaba anécdotas que le habían pasado en el sexshop. Por mi cabeza pasaba
cada vez con mas intensidad la idea de que me había tocado la lotería, que
Sara era LA MUJER que llevaba años esperando, pero no me atrevia a sacar el
tema, y ella tampoco, y como la conversación era muy amena, no salió.

Se quedó a dormir, en mi cama, pero ni nos tocamos, ni nos
besamos… parecíamos dos amigos que dormían juntos. Sentirla a mi lado me
ponía muy cachondo, y el no poder tocarla aún más. Nos dormimos.

La mañana siguiente, cuando sonó mi despertador, ella no estaba. En su lugar
había un tanga y una nota. Decía: “lo pasé muy bien hablando, si quieres
repetirlo llámame” y un número de teléfono. Yo no entendía nada, pero no
tardé ni 10 segundos a oler ese tanga. Que maravilloso perfume. Me lo puse.
Tenía una erección enorme. Me hice una paja brutal. Y a trabajar.

A los dos días, sin poder ni trabajar ni dormir con mi cabeza a punto de
estallar, decidí llamarla. Me dijo que fuera a buscarla a la tienda a las 12
de la noche, que era cuando terminaba su turno. Allí fui, y ésta vez nos
quedamos en su casa, bebiendo buen vino, riendo y hablando sin parar. Me
preguntó que hice con el tanga, y entonces me quedé mudo.

-Venga cuéntamelo… ¿te masturbaste?

Le contesté que no al principio, aunque evidentemente se me notó en la cara
que mentía…ella se acercó y me dijo al oído:

-Lástima…te imaginé haciéndolo y me puse muy caliente…

-Bueno, Sara, si que lo hice. La verdad es que lo hice enseguida. Lo olí, me
estaba poniendo a cien, incluso me lo…

-¿si?

-…no, nada. Me hice una paja fenomenal.

No lo entendía, pero estaba empezando a hablar de sexo como si nada, con lo
reservado que era yo…

- ¿te lo pusiste?

- (silencio)

- venga, cuéntame que sentiste…

Me lo decía al oído, con voz baja, y yo ya tenia una erección fenomenal.
Intenté besarla, y me apartó la cara.

- Si no eres sincero conmigo, no podemos empezar nada.

Se lo expliqué todo, y conforme se lo explicaba yo me iba dejando llevar y
empecé a desabrocharme los pantalones, sin darme cuenta, pensando que
aquella noche habría juerga de la buena.

- ¿Puedes ponerte estas?

Se sacó el tanga, y me lo dio con una sonrisa como la que me hizo el primer
día que la vi.

Me lo puse. Y unas medias tambien. Y unas botas que trajo. Y un liguero. Y
un vestido de verano. No me lo podía creer. Allí estaba yo, vestido de
mujer, dejándome pintar por Ella, Sara, y me sentía en el olimpo. Me llevó a
su habitación. Me puso enfrente de un espejo enorme que tenía en el armario,
se puso detrás de mi, y empezó a masturbarme. No duré ni 2 minutos. Me corrí
en su mano. Entonces me giró y se llevó la mano a la boca. Chupó sus dedos
uno a uno, mirándome a los ojos, y luego me hizo chuparlos. Ni me pasó por
la cabeza que estaba tragándome mi propio semen. Era Ella. Sara. Lo que
estaba esperando. Me dijo que me echara en el suelo boca arriba. Y me puso
su delicioso coño en mi cara. Lo lamí con todas mis fuerzas. Y allí estaba
yo, tumbado vestido de mujer, comiéndole el coño… y volvía a empalmarme,
cuando noté presión en los huevos. Cada vez apretaba mas, y me gustaba.
Entonces me ordenó, si, me ordenó que me levantara, y que me desnudara. Lo
hice sin rechistar. Estaba empalmadísimo. Me cogió de la polla y me llevó al
salón.

-Vístete y lárgate, perro.

No entendía nada. Incluso me saltó una lágrima. ¿Por qué me echaba? Sin
darme cuenta estaba aumentando mi sumisión. Me vestí y me marché.

Cada día que pasaba dependía más de ella. Sólo pensaba en ella. Y no me
decía nada. No contestaba al teléfono. Fui a la tienda, y solo con su mirada
giraba la cabeza. Dos semanas, cuando me llamó.

- A las 3 de la mañana en la tienda.

Sólo dijo eso. Y colgó. Ese día, como un reloj, hacia Barcelona y hacia el
sexshop. Llegué y…estaba cerrado!!! Había un cartel que ponía cerrado por
vacaciones. Decidí marcharme, cuando se abrio una pequeña puerta lateral que
había. Allí estaba ella.

-Entra, cerdito.

Entré. Todo estaba en silencio. Abrió las luces. Estaba vestida de látex
negro. Sólo se veía su cara. Todo lo demás cubierto de látex. Estaba
espectacular. Morena, con el pelo suelto, los labios pintados de color rojo,
carnosos, los ojos oscuros, sombreados. Sus pechos que luchaban por salir de
ese catsuit. Parecían enormes. Frente a ella me sentía un enano. Un perro.
Un cerdo. Su mascota. Sólo me miraba, y caí de rodillas. Ya era del todo
suyo. Rió.

-Bien cerdito, ahora sabrás lo que es el placer, y el dolor. El dolor, y el
placer. A partir de ahora soy tu Ama. Para siempre. Obedecerás o serás
castigado. Y para empezar aprovecharemos estos 7 dias que mi tienda está
cerrada, para adiestrarte como lo que eres, mi putita.

Me desvistió. Estaba alucinando, entre excitado y descolocado, no abrí la
boca. Ahora estaba desnudo. En medio de la tienda. Con todos esos aparatos y
artilugios por allí. Sentí miedo, pero por otra parte no podía contener una
enorme erección.

Me puso unas esposas en las manos, y otras en los pies, separadas por una
barra, con lo que me quedaban las piernas abiertas. Quise abrir la boca pero
me puso un pumpgag de esos que se hinchan en la boca. Estaba alucinando.
Intenté moverme y me soltó una torta en la cara. “Quieto pedazo de zorra”,
me dijo. Empezó a hinchar el gag… ya no podía ni mover la lengua. Solo se oía
un pequeño mmmmmgffff. Me puso un aro en mi pene, y una especie de funda de
cuero en los huevos. Y entonces vi que cogía una especie de liquido viscoso
y me temí lo peor, pero no podia decir nada…

Se untó la mano con esos guantes de látex que llevaba y empezo a
introducirme los dedos por mi culo. Esa sensación de placer, dolor y
humillación me gustaba cada vez más. Ella me insultaba y se reía. Cogió un
consolador, y empezó a metérmelo. Yo estaba tumbado de espaldas con las
piernas hacia arriba, porque ella las aguantaba. Y me estaba follando el
culo. Y me gustaba. Mi erección se veía truncada por el aro y me gustaba.
Era suyo. Para lo que quisiera. Ahora ya estaba dispuesto a todo.

Pasaban los dias. Cada dia era humillación continuada. Vestido de puta,
enculadas con arneses, chupando su coño, sus arneses… atado de mil formas.
Dormía atado, comía atado, como un perro. Y me gustaba. Y ella lo sabía.

Y llegó el séptimo dia. Yo no tenía ni idea del día en que estábamos, había
perdido la noción del tiempo. Y entonces me dijo que me quería a su lado.
Siempre. Yo asentí, como buen esclavo. Le dije que la ayudaría en lo que
quisiera. Limpiando el local, atendiendo a los clientes… pero me dijo que
tranquilo, que ya lo vería.

La última noche fue la más intensa. Me folló por todas partes y usó todo lo
que pudo conmigo. Me hizo fotos, grabó toda la escena en vídeo. Estaba
totalmente humillado. Suplicaba que me follara. Me filmó comiendo la polla
de un muñeco hinchable, vestido de puta. Comiéndome consoladores. Y al
final, me puso un traje de látex con una abertura en mi culo. Me introdujo
un consolador que se hinchaba, vaya si se hinchaba. Me puso erguido
inmovilizado con una especie de arnés de cuero. Con el consolador hinchado
en el culo. Otro consolador hinchado en la boca. Mi pene apretado por un
tanga de cuero encima del traje de látex que casi no me dejaba empalmar. Me
dolía.

Me puso una máscara en la cabeza. No oía nada. Me estaba privando de mis
sentidos. Sólo quedaban los ojos, y sonriendo me los tapó con una especie de
venda de látex. Pero me dejó un poco abierto para que viera. Y me llevó
hasta el final de la tienda, donde había una pequeña habitación acristalada
con elementos sadomasoquistas. Me metió dentro, aguantándome por una cadena
que colgaba del techo al collar que llevaba en el cuello. Y me encerró allí.
A la vista de todo el mundo, pero sin que nadie pudiera conocerme.

Y me dormí, como pude. A las pocas horas, me desperté. Había gente alrededor,
el sexshop estaba abierto. Y la veía a ella al fondo. Y me miraba. Y me
corrí encima.

Y me gustaba.

Hasta que llegó la noche. Y los clientes se marcharon. Y sólo quedó ella.

Continuará….

Febrero 14, 2009

Sexo en el coche

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas:, , , — amadelanoche @ 4:55 pm

Todos sabemos que no siempre podemos hacer el amor cuando queremos, si no que depende más de si podemos, sobretodo en el caso de los que somos jóvenes y no podemos aspirar a independizarnos. La mayoría hemos usado alguna que otra vez el coche para hacerlo cuando la necesidad aprieta y no hay otro sitio. Pero claro, cada uno tiene su estilo y su forma de aprovechar el espacio. Algunos lo hacen en uno de los asientos delanteros y otros aprovechan la parte de atrás. ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene cada lugar? Asientos delanteros: • Ventajas: los respaldos pueden reclinarse y en algunos coches el asiento se mueve, de modo que puedes echarlo hacia atrás para tener más espacio para las piernas. Casi es como tener una cama porque puedes tumbarte. Por otro lado puedes dejar a mano lo que necesites, como condones o kleenex. • Inconvenientes: es fácil cansarse rápido de estar echado en el asiento, tener dolor de espalda, o que se te duerman las piernas. También incómodo ponerse de rodillas encima de tu compañero/a, porque no cabes, o pones la rodilla fuera del asiento y te haces daño… Además, no permite muchos cambios de posturas al haber poco espacio para moverse. Asientos traseros: • Ventajas: mayor libertad de movimiento al haber más espacio. Puedes reclinar los asientos delanteros hacia delante (y bastante si es un tres puertas) para aumentar ese espacio, y también para apoyar los pies en algún momento. La parte trasera da mucho más juego a probar posturas variadas y atrevidas. Las lunas tintadas también dan privacidad e intimidad, ya que son ilegales en la parte delantera. • Inconvenientes: si vas a tener que salir pitando, mal asunto. Tumbarse en ellos puede ser complicado si no hay suficiente sitio para las piernas. También así es incómodo el darse en las puertas con la cabeza. Hay que tener cuidado también con los enganches de los cinturones, ya que si no pueden esconderse, pueden resultar molestos. Básicamente podemos decir que la parte de delante es más orientada para esos “rapiditos” sin mucha variedad, y la de atrás para aquellos que se lo toman con más calma o que prefieren tener espacio para cambiar. Practicar sexo en el coche tiene bastantes inconvenientes, pero si seguís nuestras recomendaciones vereis como puede sacársele provecho a la situación y acabe siendo casi como una habitación con cama. Si todavía no has probado a hacer sexo en el coche, lo primero que tienes que comprobar es que a tu pareja no le disguste la idea, hay chicas que se niegan a hacer sexo en el coche aunque también hay otras a las que harás realidad su fantasía sexual. Lo siguiente a comprobar es que llevas: * Más de un condón (si se te rompe el primer condón se te acaba la noche de diversión). Si usáis otro método anticonceptivo pues os olvidáis (o si queréis tener niños oye… pero para eso mejor que empecéis por tener la casa y procrear allí ¿no?). * Kleenex. * Una toalla, ¿o te arriesgas a manchar la tapicería con los fluidos de alguno de los dos? Como la tengas de cuero, o el coche no sea tuyo, te metes en un pequeñito lío. * Y una bolsita donde echar kleenex y condón. Estaría bien llevarse también una botellita de agua para el después y unos guantes de plástico en caso de que el chico meta sus deditos el algún lugar y no puedan ser limpiados correctamente con el pañuelo (además que dejan olor en el volante y al día siguiente puedes tener un accidente al recordar lo que hacías por la noche cuando huelas ese aroma tan particular…). Puedes conseguirlos de la gasolinera o un supermercado. Obviamente, son para el después, a menos que no te importe dejar abundantes “pruebas” de haber practicado sexo en el coche. Sobre el lugar Depende de ti, pero al menos procura no dejar el coche de manera que el tubo de escape toque matorrales o plantas, se pone muy caliente y en verano te puede hacer un incendio, y eso no queremos que pase… Si vas a dejar el coche cerca de una carretera, ponlo de cara a la perpendicular de la carretera, porque de otro modo se reflectarán en los faros de atrás las luces del resto de coches y todos sabrán qué estás haciendo sexo en el coche. La iluminación también es un detalle a tener en cuenta ya que donde hay luz puede haber botellón con el apelotonamiento correspondiente en el cristal de niñatos salidos. Parques Si el parque no tiene aparcamiento, es mejor elegir otro lugar, ya que aparcar el coche en mitad de un parque canta mucho. El parking debe cumplir con una escasa iluminación, ya que las zonas iluminadas pueden ser un problema porque suelen ser transitadas por paseantes nocturnos con perro. Polígonos Industriales Suelen estar vacíos a altas horas de la noche, asegurando intimidad para dar rienda suelta a la imaginación y a lo que los asientos abatibles den de si. Además suelen contar con incontables zonas para aparcar, cosa que viene muy bien si alguien más te ha copiado la idea de echar el caliqueño nocturno en el mismo sitio. Cementerios El problema de parar al lado de un cementerio es que posiblemente estén custodiados. En caso de ausencia del mismo, son ideales para calzarse una gótica amante del morbo y lo siniestro. El rincón oscuro del barrio Eso sitio que todos conocen. El mayor problema es que pueda estar ocupado, pero si no es así, te plantas allí en 5 minutos, apenas gastas gasolina y echas uno rapidito. Parking de centro comercial Al igual que los anteriores, son gratis y generalmente subterráneos. Son generalmente útiles cuando sales de una sesión golfa directo a hacer el golfo, ya que a la una de la mañana, pocos utilitarios son los que permanecen en el parking. Posturas 69 Todo un clásico del kamasutra. Solo puede realizarse en los asientos traseros ya que aunque trabajes en un circo, la postura acrobática en los asientos delanteros es prácticamente imposible. Sobre el capó Si te apetece montar un auténtico show, esta es la mejor postura. La mujer se tumba boca abajo sobre el capó en una posición de casi 90º. El hombre la sujeta de la cintura mientras le introduce una buena inyección de carne. Bajada al pilón estándar Se puede practicar mientras el chico conduce. La mujer baja al pilón de una forma básica sin que el resto de transeúntes se percate de la situación. No es recomendable hacerlo mientras la mujer conduce por dos razones, la dificultad de comerle to lo negro y que las mujeres no pueden estar a dos cosas a la vez, y mucho menos cuando una le nubla la vista. El puente El 1 de mayo es una buena fecha para practicarlo, pero no se llama así por su fecha de ejecución sino por su forma. La mujer se tumba en el capó baca arriba. El hombre le sujeta las piernas hacia arriba sobre sus hombros mientras le introduce to lo gordo en to lo negro. Clásico La postura más usada. Es una variación del misionero que debe realizarse con la máxima horizontalidad del asiento delantero. La chica se acuesta mirando al techo y el chico se la clava cual estaca tumbado sobre ella. La gran mayoría de los que han usado el coche de picadero dominan a la perfección esta postura. Cara a Cara Se puede probar mientras el chico conduce aunque se pierde mucha visibilidad debido a que las mujeres no transparentan. El chico se sienta en el asiento de conductor y la chica se sube encima suya mirándole a la cara con las piernas dobladas sobre el asiento. La DGT no la recomienda en absoluto. Conduzco yo Puede realizarse mientras la chica conduce, a diferencia de la anterior la chica tiene absoluta visibilidad pero no es recomendable debido a la nula capacidad de una mujer a estar a dos cosas a la vez. El chico se sienta en el asiento y la chica usa al chico como asiento. Si la chica no llega a los pedales puede ser ayudada por el chico. La cochinilla Solo posible mientras el coche está aparcado, consiste en convertir el espacio debajo de la guantera en un habitáculo para un cunnilingüista mientras su compañera se espatarra literalmente en el asiento del copiloto. Es difícil de llevar a cabo si el chico es más bien grande pero si hay posibilidad de llevarlo a cabo es una de las posturas mas discretas para esos a los que le pilla el calentón allí mismo. Centrado No es recomendable en determinados coches ya que el chico puede meterse el cambio de marchas por el culo por error. El chico se sienta de rodillas entre los asientos delanteros con mucho cuidado y la chica degusta un sabroso calippo de carne sentada en el medio de los asientos traseros. Caballo Rampante Para los amantes de los asientos traseros, el chico se tumba bocarriba mientras que la chica cabalga sobre él cual caballo rampante desbocado. Ella es la que tiene el control, muy útil si el chico viene muy cansado de currar y lo que más le apetece es echarse una siesta. También es realizable en el asiento delantero si se dispone de unos buenos asientos abatibles. Echa los seguros y mantén la calefacción si hace falta, a una temperatura agradable. A ser posible no pongáis las manos en los cristales empañados a lo Titanic, o al menos luego límpialos, porque el día que llueva, se empañen, y quien vaya contigo lo vea se va a reír de lo lindo. Fuente: blogs.sawebsos.com, desexualidad.com, frikipedia.com

Febrero 9, 2009

Follando a lo bestia

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas:, , , , , — amadelanoche @ 7:07 pm

Un relato de intercambios de pareja…con un amigo ¿de quien de los dos?

” “Alberto dio un resoplido y Luisa dejó de mover su mano, de su boca, empezó a derramar goterones de semen, ella siguió con la polla en la boca, a la espera de su orgasmo, para sacársela y soltar un profundo quejido de placer al orgasmar con mi follada. Yo no pude aguantar más y viendo caer de sus labios las últimas gotas de leche y empecé a soltarle la mía dentro de su concha.

Lo primero saludar a todos aquellos que algún día puedan leer esto que cuento. Me llamo José, tengo 37 años y mi mujer, Luisa, tiene 35, tenemos dos hijos y una vida normal en todos los aspectos incluido el sexual, aunque las pasadas navidades ocurrió algo nuevo. Como llevamos juntos 15 años, es lógico, que nuestras relaciones sexuales se hayan enfriado y más si cabe desde que tenemos hijos. Por eso quizás sea que tengo muchísimas fantasías sexuales entre las que están, como no, el intercambio de parejas y los tríos. A veces cuando estamos en los momentos más íntimos se lo digo a ella y a pesar de verla gustosa de aceptar mis fantasías, en frío y a la hora de la verdad, nada de nada.

Bien, como he dicho, con las vacaciones navideñas, los niños se fueron al pueblo con los abuelos (mis suegros) y Luisa y yo decidimos tomarnos el fin de semana para nosotros. El sábado después de una buena cena con abundante ingestión de alcohol por parte de los dos, pasamos por un pub del centro que solíamos frecuentar antes de tener hijos. No conocíamos a nadie y la verdad ya no nos motiva en exceso la marcha de hoy en día, decidimos irnos, pero Luisa me dijo que tenía que ir al baño.
Pasó un buen rato, así que decidí ir a buscarla, me la encontré en la entrada a los servicios hablando jovialmente con un hombre de mi edad más o menos y bien parecido. Por sus gestos estaba claro que se conocían, pero a mi no me sonaba de nada.

Cuando llegué, ella rápidamente hizo las presentaciones y así conocí a Alberto. Ellos me fueron explicando que Alberto y ella habían sido novios durante tres años, antes de conocerme a mí. Y que hacia la tira de años que no se habían vuelto a ver, pues según explicó Alberto, residía en otra ciudad y había aprovechado las navidades para venir a saludar a unos amigos. Nos pidió tomarse una copa con nosotros y ellos comenzaron a charlar y a ponerse al día en todo lo acontecido. Ella le dijo que no había cambiado casi nada y él le dijo a ella, que ella había ganado en cuerpo y que estaba estupenda. Era verdad, cuando la conocí era un saco de huesos, tipo modelo anoréxica de hoy en día, pero con el paso de los años y los dos partos, había ensanchado caderas y aumentado pecho.

No me cayó mal el tal Alberto, mientras ellos hablaban y reían, yo escudriñaba el rostro de ella y me parecía ver de vez en cuando un brillo en sus ojos… o quizás yo me lo imaginaba.

La música en el local no es que fuese muy relajada, pero empezaron a poner música tipo salsera y él agarrándola de la cintura se puso a bailar con ella. No se movía mal, para ser un hombre, y se estaba poniendo morado delante de mis narices a base de restregones con ella. Mentalmente comencé a repasar los recuerdos en busca de todo lo que ella me hubiese contado de él.

No se había acostado con ninguno de sus anteriores novietes, ya que yo fui el primero, pero empecé a recordar que ella me contaba que este iba con unas ganas tremendas de llevársela a la cama pues era muy efusivo, pero nunca pasó de hacerle pajas, pero nada más, ni tan siquiera una chupadita, pues a ella le daba un poco de asco por aquella época el semen, según recuerdo, y ella decía que le salía mucha leche cuando se corría. Quizás según ella, ese fuese uno de los motivos por los que habían roto, él quería más de lo que ella le daba…

Empecé a preguntarme hasta donde sería ella capaz de llegar, ¿por qué no? Decidí que era el momento de intentarlo. Cuando acabaron de bailar llegaron hasta mí riéndose los dos, a ella se la veía quizás un poco bebida. Era cerca de las dos de la madrugada, en breve el pub cerraría las puertas, por eso les propuse irnos a casa a tomar allí la última. Él dijo que de acuerdo pero que debía ir a despedirse de la gente con la que iba, nosotros salimos primero en espera de Alberto. Le pregunté a ella que tal iba, a lo que ella me respondió que esa noche era capaz de cualquier cosa. Llegamos los tres a casa y Luisa dijo que iba a quitarse las pesadas botas que llevaba, yo puse música suave y le serví un güisqui a Alberto.

Puse la tele y allí daban una peli porno, la dejé y los dos comentábamos lo que en la pantalla se veía. Sin esperarlo él me dijo abiertamente que nunca se acostó con ella y que me envidiaba por mi suerte. Cogí al toro por los cuernos y le pregunté claramente si le apetecía intentarlo con ella esa noche.

Tras darse cuenta de que iba en serio, me preguntó que pasaba conmigo a lo que yo le dije que lo haríamos los tres, si ella quería, en eso quedó la cosa, pues Luisa entró en ese momento en el salón, nos dejó a los dos embobados, llevaba puesto no sé si un pijama o un salto de cama o yo que sé lo que era, pero le quedaba de vicio, blusita semitransparente negra que dejaba poco a la imaginación, y pantaloncito a juego calado, que se le clareaba todo el coño. Nos preguntó que si nos gustaba, y que ya que se lo había comprado para este fin de semana. Había decidido usarlo, pero que si no nos gustaba que fuera a quitárselo inmediatamente. Los dos a coro le dijimos que de eso nada, que estaba muy sexi.

No sabía como empezar, así que me puse en pie y cogiéndola de la cintura me puse a bailar con ella. La besé apasionadamente ante la atenta mirada de Alberto. Decidió pasar a la acción y levantándose se colocó por detrás de la espalda de ella, contoneándose a nuestro ritmo.

Metí mis manos por debajo de la blusa y le empecé a acariciar el nacimiento de las tetas. Ella suspiraba en silencio. Por detrás Alberto le decía algo en su oído que yo no podía entender, bajé mis manos hasta sus caderas, no podía tocarle el culo, por que Alberto estaba literalmente pegado a ella, y ella echaba el culo hacia atrás a la vez que gemía suavemente. No pude bajar mucho más pues tropecé con los brazos de él que la rodeaban, y al investigar comprobé que tenía una de sus manos debajo del pantaloncito y que le estaba tocando el coño, mientras que la otra mano apretaba una teta fuertemente.

Como yo la seguí besando al poco tiempo a través de su boca sentí como tenía un fuerte orgasmo, que hizo que casi me mordiese la lengua. Aproveché el momento para separarme un poco y quitarle por completo la parte de arriba. Ante nuestra vista quedaron expuestas las magnificas tetas que tantas veces habían sido mías y que ahora estaba a punto de compartir con otra persona. Alberto le repitió lo buena que estaba y lo bien que le habían sentado los años. Le dije de ponernos más cómodos, por lo que en un santiamén nos desnudamos los dos. Nuestras pollas en total estado de erección, señalaban en dirección a ella.

Nos las agarró a cada uno con una mano y se puso a masturbarnos, mientras seguíamos así de pie, nos las meneaba con verdadero furor, él le dijo que no fuese tan rápido, ella le preguntó si todavía le gustaba que se la mamasen, no hizo falta ni que respondiese pues ella se arrodilló lentamente, pasando por todo su cuerpo hasta quedar a la altura, y después de darle un par de besos sonoros en la punta se la metió en la boca y empezó a chupar. Ahora era Alberto el que gemía, estuvo unos minutos así hasta que lo dejó y me lo empezó a hacer a mí. El gusto que me daba era tremendo, menos mal que paró conmigo y volvió a seguir con él.

Decidí hacer el papel de espectador y me senté en una silla a mirar. Alberto al verse con ella para el sólito, se entregó más al juego y cogiéndola con sus manos de la cabeza, la obligaba a hacérselo al ritmo que él quería. Al principio iba lentamente pero poco a poco la cabeza de ella iba cada vez más rápido adelante y atrás, estaba claro que no aguantaría mucho así y efectivamente él le dejó la cabeza libre para decirle que ya no tardaría mucho si seguía de esa manera. Ella sacándosela de la boca y con voz picarona, le preguntó si es que no quería correrse en su boca, él le dijo que siguiera entonces y la volvió a agarrar de la cabeza, follándosela por la boca.

Sus gemidos iban en aumento. Cerró los ojos y echó su cabeza hacia atrás, todos sus músculos se tensaron, y dando un par de fuertes culetazos, dejó de mover la cabeza de Luisa y supe que se estaba corriendo en su boca, porque de repente las cejas de ella se enarcaron fuertemente, así como los músculos de su cara, pues estaba recibiendo la descarga, de improviso un torrente de semen empezó a manar de su boca, a pesar de que ella tragaba como podía, puso la mano por debajo de su barbilla para que no manchara la alfombra, pero ni por esas. El semen se filtraba por su mano y resbalaba por su pecho hasta la alfombra manchándola. Cuando hubo terminado de correrse, ella se la sacó de la boca y terminó de limpiársela con sus labios, tragó los restos que aun le quedaban y se limpió los restos de sus labios y barbilla con el dorso de la mano.

Yo que ya no podía más, Cogí a mi mujer y sentándola en el filo del sofá, bien abierta de piernas, me arrodillé entre ellas y se la metí hasta el fondo de un solo golpe, follandomela salvajemente, ahora ante la atenta mirada de Alberto, que se sentó junto a nosotros y le dio la polla a Luisa para que se la meneara, y mientras ella se lo hacía, él le tocaba las tetas. Ella gemía como una perra en celo del placer que estaba recibiendo. A pesar de mis ganas de correrme pude aguantarme hasta conseguir que ella tuviera un sonoro orgasmo, el instante que paré para que ella descansara lo aprovechó para zafarse de mí y apartarme a un lado. Se puso en pie y dándome la espalda se sentó a horcajadas sobre Alberto, agarrándole la polla con las dos manos y restregándosela por toda su raja. Pensé que Alberto no creía la suerte que tenía.

Ella, era la que le preguntaba si deseaba que se la metiera y frases que solamente en las grandes ocasiones en las que ella estaba muy cachonda, decía. Flexionó un poco el cuerpo para introducirse la polla de Alberto poco a poco en el coño, los dos emitían gemidos de placer, finalmente quedó totalmente sentada sobre él con su polla metida hasta el fondo. A pesar de tener su boca con restos de semen, comenzó a besarlo apasionadamente, sin que a él pareciese que le importase esto último. Con las manos de él por debajo de su culo, ayudándola en los movimientos, empezaron a follar delante mía. Su cuerpo subía y bajaba casi a plomo para caer de golpe sobre su polla, estuvieron así largo rato, hasta que ella con un prolongado gemido se quedó estática sentada sobre él, resoplando los dos como animales.

Él no le dio tiempo a descansar y cogiéndola en peso, la levantó y la tumbó sobre la alfombra, tumbándose encima de ella y metiéndole la polla de nuevo, se la siguió follando con una agilidad espasmódica. Yo me masturbaba febrilmente, mientras observaba el culo de Alberto subir y bajar de entre las piernas de ella. Dado que sus movimientos eran cada vez más descompasados y rápidos, entendí que estaba próximo a correrse, efectivamente de un golpe la sacó y ya empezaba a salir liquido cuando lo hizo, pero es que cuando se la apoyó sobre el pubis de ella, salieron disparados varios torrentes de semen que le llegaron hasta la barbilla a Luisa, los siguientes fueron aterrizando entre las tetas y su vientre, para finalmente allí sobre su ombligo quedar depositado un mar de semen.

Terminó de limpiársela sobre su vello publico y tras darle un beso se separó de ella. Esta le increpó que por que no lo había hecho dentro, y él le dijo que no estaba seguro de que podía hacerlo mirándome a mí, pero yo no le presté mucha atención pues estaba a punto de correrme y acercando mi polla al cuerpo de ella, comencé a soltarle, con un tremendo placer, mi descarga sobre sus tetas. No solté ni una tercera parte de lo que él había hecho, pero lo suficiente para que ella acabara cubierta de semen por todos lados. Lo que me faltaba por ver, fue como cogía con sus dedos un grumoso pegote de esperma y se lo llevaba a su vagina masturbándose furiosamente hasta que con el gesto compungido tuvo un orgasmo delante nuestro.

Como esto duró unos minutos, fue tiempo suficiente para que nuestras pollas, comenzaran a cobrar vida, pero cuando ella abrió los ojos y nos vio de esa manera, dijo que ya había sido bastante por hoy y que necesitaba una ducha, dejándonos a los dos bastante cortados.

Alberto esperó que saliera Luisa de la ducha para marcharse, pero cuando esta lo hizo, ella le dijo que si le apetecía quedarse a dormir con nosotros, en nuestra misma cama los tres. Me sorprendió un poco su propuesta, aunque pensando en que seguiríamos la juerga, yo también pujé para convencerlo. Pero a la hora de la verdad era solo eso, dormir. Uno a cada lado de la cama (totalmente desnudos los tres) y ella en el centro, se abrazó a mi torso como cada noche y se quedó dormida enseguida, no recuerdo más pues también caí dormido.

No sé que hora sería, pero entraba una rendija de luz por la ventana, el vaivén de la cama me despertó. Abrí los ojos y pude apreciar perfectamente, que a mi lado, bajo las sábanas Alberto y Luisa follaban en silencio. Ella recostada de lado, casi en posición fetal, con su cara vuelta hacia mí, y él desde atrás agarrado a su cuerpo se la follaba tranquilamente, no sé el tiempo que llevarían, pero se lo tomaban con calma. La miré, al principio pensé que estaba dormida, pero abrió los ojos y me miró, en su expresión pude ver el placer que estaba recibiendo, por eso no me molestó que lo estuvieran haciendo, todo lo contrario, me excitó y mi polla empezó a levantarse. Al darse cuenta de que yo me había despertado, iniciaron los movimientos con más energía, yo me limitaba a observar su cara y el movimiento de su cuerpo, imaginándome la polla de Alberto entrar y salir de su coño. Ella misma destapó la sábana para que los dos cuerpos enlazados aparecieran a la vista. Ella llegó a tener dos orgasmos antes de que Alberto con ahogados y prolongados gemidos, dejara de moverse, supe que se había corrido dentro de la vagina de mi mujer.

Cuando ella notó que él había terminado, sencillamente, se dio la vuelta y se colocó en la misma postura que tenía antes, pero mirando ahora a Alberto. Yo que tenía mi polla como una piedra y al sentir el contacto de su culo contra mí, me la agarré con una mano y la dirigí al lugar donde tantas veces la había llevado antes, encontré rápidamente la entrada de su vagina y apreté. Mi polla entró sin resistencia alguna. No es que estuviese mojada, es que jamás antes había sentido tanta humedad en su vagina, pues la debía de tener llena del semen de Alberto. Estuve un tiempo saboreando esta nueva sensación y poco a poco era ella misma la que echaba su culo hacia atrás buscando mi contacto.

Inicié los movimientos que a ella tanto le gustan, acariciandole todo el cuerpo a la vez, pues buscaba más su placer que el mío. Debió de excitarse mucho ya que jadeaba y gemía fuertemente, le agarró la polla a Alberto que la tenía flácida, y comenzó a másturbarlo suavemente. Su polla no tardó en reaccionar y a los pocos instantes ya estaba totalmente erecta. Alberto de dejaba hacer y yo veía como por encima de la mano de Luisa aparecía y desaparecía su capullo. Esto me excitó un poco más si cabe y le empecé a dar más rápido, aunque dado lo encharcado que tenía el coño, mi polla resbalaba mucho, lo que me atenuaba el placer, alargando mi eyaculación. El sonido del chapoteo de mi polla en su coño era muy audible. Ella muy próxima a tener otro orgasmo, acomodó un poco la postura y se metió la polla de Alberto en la boca, mientras con la mano seguía meneándola, muy rápido.

Casi era Luisa la que me follaba a mí de los movimientos que pegaba, decidí darle lo que quería, le agarré una teta fuertemente pegando su cuerpo al mío, a la vez que arremetía con más fuerza, si no hubiese tenido la boca llena de polla sus gemidos se hubiesen oído a distancia, Estaba concentrándome pues notaba que no me quedaba mucho, cuando Alberto dio un fuerte resoplido y ella dejó de mover su mano, de su boca, empezó a derramar goterones de espeso semen, que fueron cayendo sobre la polla de él.

Ella siguió con la polla en la boca, a la espera de su orgasmo, para sacársela y soltar un profundo quejido de placer al orgasmar con mi follada. Yo no pude aguantar más y viendo caer de sus labios las ultimás gotas de leche, empecé a soltarle la mía dentro de su concha. Era temprano sobre las 9 de la mañana cuando él después de despedirnos e intercambiarnos nuestros teléfonos, se marchó.

Ya tranquilamente ella me confesó lo bien que lo había pasado, que había sido como aprobar una asignatura pendiente, pero que por mucho que hubiera gozado, nunca más volvería a tener relaciones sexuales ni con él ni con nadie más, aunque yo he disfrutado tanto que ya veremos…

Autor: Mapasur”

Enero 27, 2009

Los 50 errores de las mujeres durante el sexo

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas:, , , — amadelanoche @ 4:35 pm

Hace algunas semanas os ofrecimos la versión masculina de este artículo. Ahora les toca a ellas. Aunque generalizar puede ser un error, tambien las mujeres cometen errores durante el sexo.

1- Hacerse de rogar: el sexo “no es un favor” para ellos. Se supone que es algo agradable y divertido para los dos, que ambos vais a disfrutar, ¿no?

2- Tumbarse y esperar que el hombre lo haga todo: algunos lo llaman “ponerse en modo pasivo” o “síndrome del examinador de autoescuela”. Esto es cosa de dos. Y a él también le gusta recibir tus atenciones. No seas comodona y pon también de tu parte.

3- La falta de iniciativa: es lo que más les molesta. Seguro que a veces te mueres por una buena sesión de sexo. Demuéstraselo, encenderás aun más su pasión haciéndole ver que le deseas.

4- Hacerse una coleta antes de practicarle sexo oral: puedes cortarle el rollo si paras mucho rato. Si ves que te puede molestar el pelo y hay posibilidades de practicarle una felación, o te lo recoges antes o lo haces de manera sexy. Mírale a los ojos mientras te haces la coleta y cuéntale de forma sensual cuanto va a disfrutar.

5- Hacer daño con los dientes durante una felación: quizá no quiera volver a practicarlo. Sus genitales, como los tuyos, también son extremadamente sensibles. Tanto para el placer como para el dolor.

6- No utilizar las manos durante la felación: le gusta sentir que juegas con ’su cosita’. Algo mecánico pierde toda la gracia. Alterna con tus manos, acaríciale otras partes del cuerpo o ayúdate con ellas para abarcar más de su pene mientras lo chupas.

7- Planificar cuándo y cómo hacerlo: darle fecha y hora le agobia. Déjate llevar y que surja el momento. No hay que tenerlo todo bajo control. La improvisación añade mucho morbo al asunto. Píllalo cuando menos se lo espere. Para ti puede ser divertido y él se volverá loco de pasión.

8- Decirle que apague la luz: hacerlo con la luz encendida no es pornográfico. Aunque no tengas un cuerpo perfecto, ellos no están ni mucho menos tan pendientes como nosotras. Deja a un lado los complejos y disfruta. El placer no depende de unas curvas perfectas pero la actitud sí que es fundamental.

9- Fingir los orgasmos: Exagerar un poco puede ayudarte a excitarte aun más. Te puede ayudar a ponerte a mil. Pero si no es así no lo hagas. Mejor habla con él y probad otras cosas para que tu también llegues al climax. Las posibilidades son infinitas.

10- Meterle el dedo en el ano mientras eyacula: ¡Ni se te ocurra hacerlo sin preguntar! Seguramente a ti tampoco te gustarían ese tipo de intrusiones por sorpresa. Puede que para él en principio sea terreno vedado. Estas cosas hay que plantearlas poco a poco.

11- Poner pegas con el sexo oral. A todos los hombres les vuelve locos una buena mamada. Si te cuesta prueba a añadir algunos alicientes para que te resulte más agradable: un poco de lubricante con sabor, chocolate líquido, incluso helado. El contraste frío calor es una bomba en sus genitales.

12- No innovar: si no te abres a probar cosas nuevas se acabará cansando, al igual que tú. La rutina es lo que mata la pasión de muchas parejas. Y hay mil cosas que pueden resultar divertidas y tremendamente excitantes.

13- Los complejos: el “me siento fea” no les deja concentrarse. Si se acuesta contigo es porque le gustas. Es lo mismo que el empeñarse siempre en apagar la luz. El físico no es lo importante para disfrutar sexualmente. Simplemente olvídate, hazlo disfrutar y disfruta tú misma.

14- Hacer comentarios que no vienen a cuento durante el coito: estar atenta a otras cosas como echar el pestillo de la puerta “denota falta de interés”. Eso puede cortar mucho el rollo. Concéntrate en lo que sientes para disfrutar y olvídate de lo demás.

15- El pudor: él no sabe lo que es eso. Suéltate un poco más. Como juego ocasional puede estar bien, pero entregarse al máximo y dejarse llevar les da la seguridad de que te gusta lo que estás haciendo. Si te cuesta dejarlo de lado ve probando poco a poco. Tampoco tienes que ser una leona desde el primer momento si no te sale.

16- Pensar que ciertas cosas sólo las hacen las prostitutas: no te reprimas. Si te apetece, todo vale. Al menos pruébalo. Seguro que te sorprendes a ti misma disfrutando como loca. Abre la mente. Disfrutar de tu cuerpo no es nada malo, al contrario. Aprovecha todas las posibilidades.

17- Querer que te abrace demasiado: también tienes que tener en cuenta lo que a él le apetece. Y tampoco es lo mismo un rollete, para el que un poco de cariño postcoital es suficiente, que tu pareja. Acoplaros a vuestras necesidades según el momento y las circunstancias, encontrando el punto justo.

18- Negarse, por decreto, a practicar el sexo anal: están hartos de que sea un mito y se les considere “enfermos” por proponerlo. Sabemos que es un tema delicado y que por prejuicios morales o por higiene puede costarte hacerte a la idea. Pero medítalo. Con unos cuidados básicos de higiene y la estimulación adecuada puede ser una experiencia increíble. Cada vez hay más chicas que descubren que es otra opción y otra oportunidad de disfrutar. Infórmate y verás que no es tan grave. Al menos pruébalo.

19- Calentarle para, al final, no hacer nada: si no te apetece es mejor que no empieces. No le dejes con la miel en los labios. A ti tampoco te gusta que te dejen a medias.

20- Preguntar si ‘está dentro’: sin comentarios. Su autoestima dejará de existir. Palpa con la mano si es necesario, pero no preguntes.

21- Agarrarle con fuerza la cabeza mientras te hace sexo oral: a ti tampoco te gusta. Sugiérele que lo haga más rápido o mas fuerte, pero ten cuidado y no lo ahogues.

22- No tocarle: a él también le gustan las caricias. Es cierto que los hombres pueden pasar directamente al tema sin necesidad de caricias previas, pero a nadie le amarga un dulce. Si sabes como y donde tocarle, el momento final será aun más espectacular.

23- Coger su pene con demasiada energía: no es una zambomba. Si no tienes mucha experiencia dile que te enseñe cómo le gusta. Que lo haga él mismo mientras tu pones tu mano encima de la de él.

24- El ‘hoy me duele la cabeza’: un clásico. Puede que sea cierto un par de veces, pero no lo uses de excusa continuamente. Hay veces que no te apetece, pero recuerda que cuanto menos sexo practiques con tu pareja más os costará volver a coger el ritmo. Buscad estímulos para que no se convierta en una rutina o incluso en una obligación.

25- ‘Jugar’ con sus testículos sin delicadeza: es cierto que a muchos hombres les encanta, pero no son de goma. Ve probando para ver como reacciona y cómo le da más placer. Si le gusta lo notarás.

26- Quedarse dormida antes o durante el acto: la primera puede molestarle, pero con la segunda se va de casa. Si estás muy cansada y no te ves con fuerzas para mantenerte despierta mejor dejarlo para otro día. A ti también te molestaría.

27- No hacer “un esfuerzo” si terminas antes: tú lo tienes más fácil que él. Y una buena sesión de sexo supone el placer de los dos.

28- Ponerse a recoger todo nada más acabar: puede parecer que para ti no ha significado nada. Y ellos también tiene su corazoncito y su orgullo. Esas cosas son las típicas que les recuerdan a su madre. Si no hay una prisa inminente podéis hacerlo después.

29- Poner una toalla en el sofá para no manchar: según como lo plantees se sentirá cohibido y pensará que vas a estar más pendiente de eso que no de disfrutar. Si tu sofá es delicado intenta buscar otro sitio, o posturas que no puedan arruinarte la tapicería.

30- No meterle mano: le gusta ver tu cara más atrevida, sentir que te gusta y le deseas. Lánzate.

31- No decirle cosas bonitas: dicen que “los piropos no se inventaron sólo para las mujeres” y que ellos también tienen “su corazoncito”. No hace falta que le recites un poema, pero a todos nos gusta un buen cumplido o escuchar cosas bonitas si los sentimientos de ambos son más profundos.

32- Creer y decir que todos los hombres son iguales: evita las generalizaciones. No le puedes decir a tu pareja que es como los demás. Es tremendamente molesto para cualquiera.

33- Pensar que siempre tiene ganas: él no es una máquina sexual. A veces no le apetece o no está de ánimo. Y eso no significa que te quiera menos o que hayas dejado de gustarle.

34- No quitarse los calcetines: al igual que en ellos es antierótico también lo es en ti. Vale que el invierno es frío, pero es poco sexy.

35- Los ‘pedos’ vaginales: eso es inevitable. Tómatelo con humor porque no es nada escatológico.

36- Castigar sin sexo: no lo utilices como arma arrojadiza o moneda de cambio en la pareja. Es mejor hablar las cosas para solucionarlas. Al final le quitarás las ganas del todo, pues podrá pensar que a ti te da lo mismo tener o no relaciones con él, y que solo lo haces como premio o favor.

37- Comparar el tamaño de su pene con el de tus antiguas parejas: no lo hagas, a nadie le gusta que lo comparen. Si te lo pregunta y en la comparación puede salir perdiendo, enfócate más en lo mucho que te gusta y lo que disfrutas con él, aunque sea diferente en tamaño. “Lo importante no es el tamaño, sino lo que haces con él”.

38- No estar depilada: no tienes que estar siempre perfecta y sin un solo pelo. Tampoco quiere que te rasures continuamente para él. Pero preocuparte por las axilas y la marca del bikini tampoco cuesta tanto.

39- Irse un momento a hacer pis en mitad del acto: esto es como cuando te vas de viaje, hay que hacerlo antes. Tampoco lo confundas con los avisos del orgasmo. Además, el tener la vejiga llena, en algunos casos, por la presión en la zona, puede darte más placer incluso.

40- Quitarse el maquillaje “durante un buen rato” antes de hacerlo: conseguirás que pierda el interés o que se duerma. Ya te lo quitarás después. Hay que aprovechar el momento en el que la excitación está a tope.

41- Tener cosquillas por todas partes: al principio tiene gracia, pero luego puede desesperarle el no poder acariciarte. Intenta concentrarte. Puedes superarlo y disfrutar de sus manos.

42- No usar nunca lencería: sobre todo si te la regala él. Un conjunto explosivo le dejará sin palabras. Olvídate algunas veces de las bragas blancas de algodón o de los dibujos animados.

43- No ponerle nunca el preservativo: no es una cosa solo suya, es para los dos. Y a él le encanta sentir que se lo pones con tus manos, o con tu boca… Convierte el momento en un juego más, para no perder “el punto”.

44- No comprar preservativos: al igual que en la anterior, él se los pone, pero os sirven a los dos. Tanto la responsabilidad como los gastos son cosa de ambos.

45- Dar por supuesto que los pezones del hombre no sirven para nada: que no llamen la atención no quiere decir que sean de adorno. Prueba a acariciarlos, a lo mejor te sorprende resultando ser una zona tan sensible para ti como para él. Y si no estás segura de si le gusta o le molesta porque no da señales muy claras, directamente pregúntale.

46- No dejarle que te mire: él se excita viendo cómo disfrutas. Para algunos el ver y saber que tú disfrutas es una excitación extra muy importante. No te sientas ridícula, una mujer disfrutando es realmente morboso.

47- No decir lo que te gusta en la cama: pídele lo que te apetezca, no seas vergonzosa. Pónselo más fácil y saldrás ganando. Tampoco seas la directora de orquesta en plan “haz esto, ahora haz lo otro…” Hablarlo relajadamente fuera del momento de pasión permitirá que la imaginación vuele y, en el momento, ir más a lo seguro para disfrutar.

48-Poner mala cara o quedarse en silencio cuando eyacula demasiado rápido: peor se siente él. Ten paciencia, la emoción a veces juega malas pasadas. Espera un poco y empezad otra vez. Controlará mejor.

49- Querer hablar por hablar después: si no es importante, déjalo. Es lo mismo que los abrazos. Encontrad el punto justo entre vuestras necesidades.

50- Preguntarle qué ha sentido: eso ya lo te lo puedes imaginar. Los hombres fingen muy mal en este sentido. Si acaso comenta si algo te ha gustado especialmente, o a él.

Diciembre 22, 2008

Pasos para una buena masturbación, ¿aún no juegas con tu botón?

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas:, , , , , , — amadelanoche @ 1:17 pm

La masturbación es un placer para disfrutar a solas o en compañía, algunas incluso han bautizado esta técnica como “arte digital”. ¿Quieres convertirte en una artista del autoplacer? Te damos trucos para una buena masturbación.

Masturbación femenina

Masturbación femenina domingo, 21 de diciembre de 2008 – Ana Pitarch

Tal y como afirma Raquel Traba en su libro “Los Placeres de Lola”, la mayoría de chicas llegan a la por casualidad. Aunque el placer a solas ha dejado de ser un tabú entre las mujeres, algunas aún se sienten cohibidas a la hora de hablar de masturbación.

Si ya te has aventurado en el mundo del placer íntimo, podrás poner una nota extra a tus juegos con nuestros consejos. Pero si aún eres una aventurera inexperta te invitamos a disfrutar al máximo de la masturbación, ¡con o sin compañía!

Betty Dodson es una famosa terapeuta sexual norteamericana dedicada a ayudar a mujeres con problemas para alcanzar el clímax. En “Los Placeres de Lola” econtramos algunos de esta gurú de la sexualidad femenina:

1. Hablar con cariño de los genitales, es importante que conozcas tu y aprendas a quererlo.
2. Hacer movimientos pélvicos hacia arriba y hacia abajo.
3. Contraer los músculos puboccígeos o PC, situados en el suelo de la pelvis.
4. Inhalar y exhalar rítmica y profundamente.
5. Acariciarse el con los dedos o con un vibrador, y en algunos casos penetraciones con dedos o juguetes.

No hay una descripción disponibleLos consejos de Betty Dodson pueden servirte como guía para buena masturbación. Getty

Según Raquel Traba, una sesión de masturbación satisfactoria debe tener los siguientes ingredientes:

1. Lo primero es calentar el resto del cuerpo
2. Pon la mano sobre la vulva como si fuera una cuchara y presiona en intervalos intermitentes. La presión va en función de las preferencias de cada una.
3. Tira hacia arriba la parte superior de la vulva para facilitar el acceso al clítoris.
4. Abre los labios mayores (puedes abrir las tanto como desees, es muy excitante) para poder acariciar los menores. ¡Los mimos deben estar repartidos!
5. Ayúdate de lubricantes si ves que lo necesitas.
6. Acaricia el clítoris en movimientos rotarios, arriba y abajo, pequeños golpecitos, rápido, despacio… como más te guste.

No hay una descripción disponibleRaquel Traba te da consejos para una buena masturbación. Getty

Prueba diferentes posturas corporales, sentada en una silla, de pie, tumbada boca arriba, boca abajo… ¿la más placentera? Estirada boca arriba y con la pelvis un poco levantada.

Para las exploradoras más atrevidas:

En la ducha: ¿recordáis la escena de “Lucía y el sexo” en la que ella se está duchando y él reconduce el chorro de agua hacia sus partes íntimas? Pues bien, esa puede ser una forma de masturbación diferente y satisfactoria. Eso sí, evita que el chorro entre en contacto directo con la vagina.

No hay una descripción disponibleJuegos íntimos en la ducha. Getty

Pulsa el botón: Coge la base del clítoris en entre los dedos corazón e índice y muévelos de arriba a abajo por el glande. También puedes dar pequeños golpecitos como si fuera un botón.

Algunos trucos para subir la temperatura

  • Pasa una pluma por la vulva y el perineo mientras acaricias el clítoris.
  • Pellízcte los pezones mientras te masturbas.
  • Junta las piernas y contrae y relaja los músculos PC.
  • Introduce los dedos en la vagina y presiona el tejido del punto G con toques ligeros.
  • Utiliza lubricantes y vibradores para intensificar el placer.

Puedes utilizar un masajeador como los que acaba de lanzar Philips, puede ser utilizado indistintamente en cada uno de los miembros de la para “ponerse a tono” e intensificar las relaciones íntimas.

Tiene cuatro modos de uso, con vibraciones en la punta, la parte superior e inferior para estimular los puntos de masaje y las zonas erógenas de todo el cuerpo. Además, puede usarse junto con aceites de masaje y lubricantes, así como en el baño o la ducha, ya que es resistente al agua.

No hay una descripción disponibleMasajeador íntimo cálido de Philips

Diciembre 4, 2008

Hello world!

Archivado en: Uncategorized — amadelanoche @ 7:14 pm

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